Me deleitaste con frases como "me da igual ser adulado", "no me importa lo que digan" y "no es verdad", pero, en el fondo, nada era completamente cierto. Te gustaba jugar tanto como a los demás, y en cuanto te decían dos palabras bonitas sacabas las plumas, bien dispuestas, a modo de abanico, y echabas mano de la artillería pesada. Lo hacías porque lograbas una pequeña excitación sexual de todo aquello. Pero era tan minúscula en su fase germinal, que es probable que ni te dieras cuenta de que la experimentabas. Era algo loco y enfermizo. De todas formas... finjamos que yo no me doy cuenta de ello, ¿está bien, Diego? Finjámoslo. Pues el que calla otorga y tú, encanto, eres el Rey de Los Silenciosos.
1/05/2010
Joue.
Me deleitaste con frases como "me da igual ser adulado", "no me importa lo que digan" y "no es verdad", pero, en el fondo, nada era completamente cierto. Te gustaba jugar tanto como a los demás, y en cuanto te decían dos palabras bonitas sacabas las plumas, bien dispuestas, a modo de abanico, y echabas mano de la artillería pesada. Lo hacías porque lograbas una pequeña excitación sexual de todo aquello. Pero era tan minúscula en su fase germinal, que es probable que ni te dieras cuenta de que la experimentabas. Era algo loco y enfermizo. De todas formas... finjamos que yo no me doy cuenta de ello, ¿está bien, Diego? Finjámoslo. Pues el que calla otorga y tú, encanto, eres el Rey de Los Silenciosos.
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